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Cuando en 1918 se inauguró la fábrica de licores Poblete, los limeños de esa época celebraron con
satisfacción la aparición de un tipo de vino nacional, cuya calidad y excelente gusto, competían con los mejores vinos importados.
Con el tiempo, diversos premios y menciones honrosas obtenidos en exposiciones nacionales y extranjeras, como la medalla de oro
de la "Esposizione Campionaria di Roma" en 1927 y la más alta distinción en la feria de octubre de 1949, confirmaron su calidad, estimulando nuevas
inversiones y mejoras en la organización, hasta ocupar un lugar principal en las preferencias del público consumidor. |
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